Buscador interno del blog

HACÍA NUESTRA DIOSA INTERNA / SEGUNDA PARTE

DANZANDO CON LA LUNA

 

Imagen tomada de la red


           En  el pasado danzábamos al rededor del fuego en soledad y/o durante el ritual, esto permitía a la mujer volver así misma, a su yo salvaje, íntimo y libre. 

          Hoy la danza es alrededor de nuestra propia vida en la que cada etapa de ella es un paso de ese baile. El ritmo es entonces como vivimos esos pasos vertiginosos por momentos, apacibles o demandantes en otros. Eso es lo que hacemos al equilibrar el día a día como profesionales, esposas, madres y amantes con las exigencias que se nos presentan como mujeres en esta época francamente tecnológica.


RELACIONES HOMBRE - MUJER  Y HOMBRE VS MUJER


          La lucha permanente entre sexos nos ha puesto un conflicto interno difícil de superar, le damos mucha importancia a las relaciones, tanto que son básicas en nuestras vidas, por ello tener una actitud centrada además de ser conscientes de quienes somos y como somos puede ayudarnos a encontrar un equilibrio más normal entre la parte activa y la parte emotiva de nuestro ser.

          Debemos crecer como personas en todos los sentidos y en todos los campos de nuestra vida, entendiendo que ambas partes son los polos de la misma unidad. El miedo al abandono es una de las principales causas por la cual tendemos a ocultarnos tras una fachada, un muro que nos impide amar y conectarnos  con otros.

          Esta fachada de practicidad no puede contener el lado emocional de nuestro ser, y termina cediendo en los momentos más inesperados, por no decir inoportunos. Perdemos el ritmo con el hombre debido a la impaciencia y la ansiedad que nos domina, es cierto que la acción es un refugio muy seguro, pero a veces es necesario saber esperar, dejar que las situaciones se den sin tratar de controlarlo todo. Necesitamos saber integrar la unión de nuestros pares masculinos con la realización como mujeres, es decir saber unir la energía masculina propia del movimiento y la acción de proyectarse con la energía femenina propia de la espera, la receptividad de contención y la quietud. 

          Volvemos aquí al tema del equilibrio entre nosotras y ellos, no se trata de una guerra de géneros, a ver cual es más fuerte, si no de encontrar la manera de coexistir en el mismo espacio y tiempo, de actuar en conjunto sin gobernar al otro. 


SIGUIENDO NUESTRA PROPIA MELODÍA


          La vida lleva su propia mezcla de ritmos y es difícil mantener su paso sobre todo cuando hay jóvenes cada vez más preparados he independientes que compiten con nosotros por los mismos lugares. En esa divergencia de ritmos que nos rodea debemos aprender sobre la marcha que ritmo seguir y que pasos dar.

          La parte más complicada es aprender cuando formar alianzas y en ellas encontrar el equilibrio necesario para seguir en el baile con respeto, igualdad y confianza mutuas. Para encontrar la armonía perfecta debemos empezar por dejar de lado cada aspecto negativo que nos rodea, esa sensación de incomprensión y soledad que nos domina y nos hace combatir con todo el que nos rodea en lugar de convivir.

          Nuestra mejor arma para esto es el humor, el cual será vital en el proceso y las características del funcionamiento de la energía femenina. Este humor es el catalizador dentro de las relaciones de pareja.

COMO INICIAR


          Nuestro ser necesita partir de sí mismo en soledad y silencio, desprendernos poco a poco de cada capa que ha creado para protegerse del mundo, cada uno de esos rostros que esconden la esencia misma de quienes somos. El cambio es un decisión que nos transforma completa mente en el interior, muchas veces reflejándose también en el exterior. Son el silencio y la soledad los que nos permiten conocernos realmente para llegar a ese cambio que necesitamos tanto.